“Proyecto Hail Mary”, de Andy Weir.

He leído la novela “Proyecto Hail Mary” y me ha resultado una lectura muy interesante y satisfactoria.

Le he encontrado similitudes con la saga de “El problema de los tres cuerpos”, de Cixin Liu, y con novelas de Jules Verne, que lo alejan un poco de la repetición de tópicos de la ciencia ficción estadounidense.

Lo que me recordó a Jules Verne fue que, al igual que en novelas como “20.000 leguas de viaje submarino”, “Cinco semanas en globo” o “Amo del mundo”, hay una máquina con un gran protagonismo que es un personaje en sí mismo, en este caso la nave interestelar “Hail Mary”, de cuyas características e incidencias depende gran parte de la narración. La manera de mostrar cuestiones técnicas y científicas también me ha resonado con Verne.

“Proyecto Hail Mary” también toca muchas cuestiones tratadas en “El problema de los tres cuerpos”. De entrada la novela trata de una amenaza total para la humanidad derivada de una especie alienígena que obliga a afrontar proyectos gigantescos que implican a toda la humanidad para intentar sobrevivir. La diferencia es que en “Los tres cuerpos” la amenaza alienígena era una especie inteligente, los trisolarianos, mientras que en “Proyecto Hail Mary” es una especie alienígena microbiana los astrófagos.

La conexión con la saga de “Los tres cuerpos” es aún más marcada porque un personaje, Eva Stratt, a la que los poderes gubernamentales de la Tierra dan plenos poderes para sacar adelante el proyecto Hail Mary, es una figura idéntica a los “vallados” de la saga de Cixin Liu.

La relación del protagonista, Ryland Grace, con el alienígena Rocky, parece una impugnación de la teoría del bosque oscuro de la saga de los “Tres cuerpos”. Mientras que en la teoría del bosque oscuro se entiende que las relaciones entre las diferentes especies inteligentes con capacidad de operar interestelarmente tienden fuertemente a ser conflictivas (y conflictivas a nivel de exterminio), Andy Weir parece plantear que las diferentes especies sintientes estelares, enfrentadas a problemas comunes, tendrían una tendencia a la colaboración, una colaboración que en la novela se presenta como una traslación de las dinámicas de colaboración internacional típicas de la ciencia (una idea que me suena a Carl Sagan). Desde luego, la novela destila amor por la ciencia, por el proceso de investigación y por lo ingenieril. No estoy seguro de si ese amor llega a ser demasiado apologético, diría que no, que no llega a ser cientifismo meapilas.

No sé si de manera consciente, el autor parece dar una réplica a la teoría del bosque oscuro de la trilogía de los Tres Cuerpos. En vez de presentar como inevitable el conflicto entre especies con capacidad para el viaje interestelar, plantea que diferentes especies inteligentes colaborarían enfrentadas a problemas comunes.

Buena parte del desarrollo de la novela consiste en la aparición de problemas técnicos uno detrás de otro, a veces extremadamente complejos, y las maneras en que el protagonista y otros personajes van desarrollando soluciones a los mismos. Se podría decir que es una novela de ingeniería-ficción, la solución de problemas ingenieriles es una parte muy importante del relato.

La novela toca los problemas de la nutrición humana en entornos alienígenas. En mucha ciencia-ficción, sobre todo la más comercial, los personajes comen plantas y animales alienígenas sin ningún problema, lo cual seguramente sería muy poco probable en la realidad, pues seguramente la bioquímica de los animales y plantas alienígenas sería incompatible o inútil a efectos nutricionales. Esta es una cuestión que también aparecía en “El fin de la muerte”, la tercera novela de la trilogía de los Tres Cuerpos, y había cierta coincidencia en la propuesta de soluciones, aunque en una narración el terrícola dispone de más recursos que en la otra, no digo más.

Llaman la atención las alusiones religiosas en la novela. La nave se llama “Hail Mary”, o sea, “Ave María”, y el protagonista se apellida “Grace”. En un momento dado se mencionan los posibles nombres de otras hipotéticas naves interestelares terrícolas y también son nombres religiosos, de tradición musulmana y budista ¿Le rondó al autor la idea de explorar la vivencia religiosa en un contexto de vulnerabilidad extrema como el descrito en la novela? ¿Se apunta a cierta idea cientifista de que la ciencia y la tecnología sustituyen a la religión, y de ahí que se apropien, como por herencia, de algunas de sus palabras? En cualquier caso, el abordaje de lo religioso queda sin desarrollar.

Me pareció que un sub-tema de la novela era la soledad y la desconexión entre las personas. En la parte espacial de la novela el protagonista está solo y el único individuo con el que se relaciona es el alienígena Rocky. Lógicamente, el establecer una relación de amistad con un alienígena es un proceso arduo, aunque en la novela la complicación reside en lo lingüístico, más allá de eso el proceso es fluido. En la parte de la historia situada en la Tierra, Ryland Grace se nos presenta como un divorciado sin hijos, no da muchos detalles de su divorcio, solo que salió mal. Su principal vinculación humana son sus alumnos de secundaria, que aparecen repetidamente a lo largo de la novela como su referencia de que es la humanidad por cuya salvación trabaja. Durante la preparación del viaje interestelar establece una relación especial con la “vallado”, la líder absoluta del proyecto, Eva Stratt, que hace pensar a otras personas en algún tipo de vínculo amoroso o sexual, pero no hay ningún encuentro sexual no sentimental. En la misión, por causas azarosas que no vienen al caso Grace queda solo y con el único ser que establece un vínculo es con el alienígena Rocky, la relación más fuerte que tiene Grace en la novela, una relación, por otra parte, fuertemente basada en el vínculo entre colegas científicos o ingenieros. Parece que Grace tiene una gran dificultad para las relaciones personales, la duda es si es una característica específica del personaje, que en cualquier caso es especialmente solitario, o el autor la hace extensiva a los demás personajes, porque la relación que se describe, previa al despegue, entre el astronauta estadounidense de la tripulación principal y una astronauta sustituta, es un poco extravagante, como si fueran una pareja de habitantes del planeta Vulcano.

Me hubiera gustado una descripción más amplia de los sistemas planetarios de los sistemas de Tau Ceti y de Épsilon Eridani, pero entiendo que desde el punto de vista narrativo hubiera resultado una digresión seguramente latosa. Me hace gracia que Tau Ceti es el sol de los planetas, o planeta doble, Urras y Anarres, de la novela “Los desposeidos” Úrsula K. Le Guin, una novela tan potente aunque tan distinta de “Proyecto Hail Mary”. Como no se describe de forma exhaustiva el sistema de Tau Ceti y se centran en el planeta Adrian, un equivalente a Venus, por lo que cabe imaginar (inútilmente pero de fantaseando con un divertido crossover) que en una órbita más lejana a Tau Ceti, podrían estar orbitando Urras y Anarres.